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stadísticamente hablando 73% de los hombres piensan que el sexo es más rico que la comida, y para sorpresa de los hombres, el 53% de las mujeres prefieren la comida.
Para algunas personas, el sexo se ha convertido en algo mecánico, en un desahogo o simplemente lo hacen para cumplir con una de nuestras necesidades fisiológicas, que como menciona Abraham Maslow en su Teoría de la Motivación Humana constituyen la primera prioridad del individuo ya que se encuentran relacionadas.
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¿Cuándo fue la última vez que disfrutaste un encuentro sexual tanto como lo haces cuando saboreas un suculento platillo? ¿Cuándo fue la última vez que te esmeraste en tu arreglo personal, en verte bien, en seleccionar el perfume y la ropa que más te gusta, en preparar la habitación con un toque romántico; en prepararte para disfrutar y para hacer disfrutar a tu pareja?
Cómo pretendemos culminar gratamente una relación sexual si no nos hemos preocupado de preparar el ambiente físico y emocional, recuerda un ingrediente fundamental para tener buenas relaciones sexuales a largo plazo es la novedad, y muchas veces se hace difícil alcanzar la novedad cuando los gustos y los puntos de vista son tan coincidentes, así como no es muy agradable almorzar el mismo platillo diario, tampoco lo es seguir la rutina en un encuentro amoroso. Con el tiempo y la rutina la pareja se obliga a salir de su zona de confort, se está desafiando y exigiendo intentar nuevas cosas y a ver su vida sexual desde un punto de vista diferente.
Desgraciadamente así como existen comidas que no nos gustan y que no disfrutamos, también existen situaciones en nuestra vida sexual que no son tan placenteras, y que con |
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tal de evitarlas dejamos de lado nuestra intimidad en pareja, y desafortunadamente algunas veces preferimos deleitarnos con un rico y suculento manjar que entregarnos a los placeres carnales.
Vamos entonces a ocuparnos de nuestra sexualidad, de disfrutar y dar placer a nuestra pareja, ya que es importante tomar en cuenta que nuestra vida sexual no depende sólo de nosotros, sino también de nuestra pareja, de la comunión, la entrega y la complicidad que debe haber en la relación sexual. Preocupémonos de nuestra imagen corporal, de lo que proyectamos y de la actitud que tenemos ante el sexo, ya que es importante la percepción que tenga nuestra pareja de nosotros.
Date tiempo para planear el encuentro sexual, prepara el dormitorio, enciende unas velas aromáticas y selecciona un canción sensual o una que les haga recordar los mejores momentos que han pasado juntos; recuerda que los detalles son los que agregarán ese toque especial en cada ocasión. |
Si en algunas ocasiones te has quedado dormid@ esperando a que tu pareja termine de saborear el postre que encontró en la cocina, te recomiendo que primero reflexiones acerca de cuánto te preocupas en tu pareja, si satisfaces sus necesidades o si tomas en cuenta sus deseos; y si por el contrario, prefieres hacer una escala en la cocina porque ni quieres pensar en llegar a la habitación y encontrarte con la rutina de siempre, te recomiendo que así como te preparas para ir a tu restaurante favorito a comer el platillo que te gusta, desde que empiezas a vestirte hasta el momento en que lo estás disfrutando, de igual manera lo apliques a tu vida sexual, ocúpate del ambiente, del romanticismo, de la lencería, de las caricias, de cómo vas a brindar placer a tu pareja y cómo vas a disfrutar el encuentro sexual, piensa que cuando vas a cenar comienzas con una deliciosa entrada, un suculento plato fuerte para cerrar con broche de oro un rico postre… ahora conviértete en el postre, desde las caricias iniciales hasta llegar al clímax, y disfrutando ambos del placer emanado del encuentro, pero también de la entrega y complicidad en pareja. Disfruta cada encuentro sexual y saborea el final como si fuera un delicioso postre.
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